El Partido Popular mantendrá su ‘no’ a una investidura de Pedro Sánchez “hasta el final”, incluso si ello supone la convocatoria de unas terceras elecciones para formar gobierno, según fuentes del partido.

Consideran, además, que en ese escenario los de Casado podrían mejorar sus resultados y que la clave no está “en la investidura, sino en la gobernabilidad”.

Los populares no descartan un acuerdo entre el PSOE y ERC, pero si esa vía falla, descartan la abstención y asumen que habrá terceras elecciones. Casado quiere reformar la ley electoral para evitar bloqueos, pero no ahora. “El PP no es sustitutivo de ERC ni de Podemos, sea cuando sea”, avisó Pablo Casado el pasado martes, tras la constitución de las Cortes Generales.

“Si vamos a unas terceras elecciones, será responsabilidad de Pedro Sánchez. Él nos ha metido en este lío. El PP va a estar en su sitio, va a ejercer una oposición firme, responsable y coherente”, señaló el vicesecretario de Comunicación, Pablo Montesinos, tras la última reunión del comité de dirección del partido.

Consideran que Sánchez está dedicando sus esfuerzos a un plan “suicida” para el que “no tiene red” y que tiene muchas papeletas para que salga mal, ya que “no hay nada que el PSOE pueda ofrecer a ERC que le sirva a Gabriel Rufián para sacar pecho en Cataluña y evitar que le aplasten los suyos”. “JxCat se los comerían vivos en unas elecciones”.

Según un sondeo realizado por GAD3, el primero efectuado tras las elecciones del pasado 10 de noviembre, el Partido Popular sería el claro beneficiado en caso de que se llevaran a cabo unas terceras elecciones sumando hasta 10 escaños más.

Los datos muestran que el PSOE perdería tres escaños, Unidas Podemos uno y Vox contaría con siete diputados menos. Esta encuesta ha sido publicada por el periódico ABC tras cerrar la coalición PSOE-Podemos y tras las negociaciones con los partidos independentistas.

Acerca de la ley electoral, Casado le propondrá al presidente del Gobierno en funciones un acuerdo para afrontar ya esa reforma electoral, antes de que se produzca la investidura, ya que el Congreso ya está constituido.

Una reforma que consistiría en dar una prima de mayoría de 50 escaños al partido más votado, lo que supondría incrementar en esa cantidad el número de diputados. El PP está abierto a que sea esta fórmula, u otra, la que se contemple en esa reforma, pero apuntan esta, que ya se debatió en el seno del PP en su día, y que no requiere una reforma constitucional.