“Muerto. A cambio de causar problemas, te enviaré a la tumba”, amenazó Duterte el mismo día que una veintena de personas se concentraron ante la policía en el barrio de San Roque en Manila para exigir ayuda oficial.

El presidente obtuvo la semana pasada “poderes especiales” del Congreso para lidiar con la pandemia y avisa a los infractores de que ha ordenado a las fuerzas de la ley “disparar a matar” a aquellas personas que violen los requisitos de la estricta cuarentena por la pandemia de Covid-19.

“No dudo. Mis órdenes son para la policía y el ejército, si hay problemas o surge una situación en que la gente pelea y sus vidas están en peligro, disparen a matar”, aseveró anoche el mandatario en un discurso televisado.

La mayoría de los países golpeados por la pandemia ha optado por sanciones económicas a aquellos ciudadanos que violen la cuarentena pero otros, sin embargo, apuestan por duras detenciones y castigos e incluso la muerte para los que ofrezcan resistencia a permanecer en sus casas.

Duterte es conocido por aplicar medidas similares en su país para combatir el narcotráfico. “Eres libre de matar a todos los que estén relacionados con el narcotráfico”, dijo hace unos meses el presidente de Filipinas al jefe de la policía de la ciudad de Bacolod. Ahora, el mismo mensaje, el de “disparar a matar” contra aquellos que salen a las calles a pesar de la prohibición.

Por ahora hay 2.633 infectados por coronavirus en Filipinas y aproximadamente 107 fallecimientos según los últimos datos, aunque se espera un gran aumento a pesar de las duras restricciones.