Una fundación en Bahamas, cuentas en Suiza, un gestor con experiencia en esconder dinero de dudosa procedencia, una ex amante que tira de la manta y un maletín lleno de billetes. Estas son revelaciones que sitúan al rey emérito en el centro de un gran caso de corrupción.

La Fiscalía de Ginebra estudia los instrumentos y protagonistas de los que se valió Juan Carlos I para esconder el dinero al fisco español. Por el momento, hay al menos tres imputados: Corinna Larsen, expareja del rey y receptora de partes del dinero; el gestor financiero Arturo Fasana y el abogado Dante Canónica.

Este último, declaró en 2018 que el rey le llevó un maletín a Ginebra con 1,9 millones de dólares para que los guardara. La Banca Mirabaud aceptó el ingreso por la relación del abogado con el gestor financiero. Ese dinero procedían de una supuesta donación de Hamad bin Isa al Jalifa, sultán de Bahréin, al monarca español. Juan Carlos pudo utilizar su puesto para evitar los controles aduaneros.

Arturo Fasana, el gestor de Juan Carlos, empezó a ser conocido por su detención en el caso Gürtel en 2009. Ha estado imputado diez años, pero el mes pasado la causa quedó archivada, por “no quedar debidamente acreditados los delitos que se le atribuían”. Aun así, fuentes jurídicas lo vinculan a su colaboración con la justicia y haber aportado documentación para sostener la acusación contra Ramón Blanco Balín, Francisco Correa, Pablo Crespo y Fernando Martín.

Fue Blanco Balín quien presentó a Correa al gestor, precisamente por tener de cliente a Juan Carlos, que era la garantía que ofrecía el gestor suizo para blindarles de posibles investigaciones.

El pasado marzo se volvió a sentar el líder de la trama Gürtel en el banquillo de la Audiencia Nacional, donde declaró que en la cuenta Soleado del Credite Suisse de Ginebra estuvo su dinero, como también lo han estado las grandes fortunas del país, incluida la del rey de España.

Además, Correa declaró a los medios que en uno de los viajes a Ginebra, Arturo Fasana le acreditó visualmente el blindaje que suponía tener en una misma cuenta a un cliente como el rey emérito. Lo que de ser cierto, supone que Fasana ha utilizado más de una entidad bancaria para esconder el dinero de Juan Carlos de la hacienda española, ya que ha declarado que ingreso los 1,9 millones de dólares en la Banca Mirabaud, y no en el Credit Suissse.

A diferencia de lo ocurrido en casos similares, a Juan Carlos I no le perjudicó ser una persona expuesta políticamente. De hecho, lo peor que le ocurrió fue que tras el escándalo de Botswana la banca Mirabaud le recomendó retirar el dinero a nombre de la fundación Lucum en una cuenta abierta en 2008 procedente de Arabia Saudí.

Entonces, el dinero viajó a las Bahamas, donde también esta el domicilio fiscal de la fundación Lucum, de la que, como han revelado medios ingleses, el actual jefe de estado español es el segundo beneficiario.

Esa noticia fue la causa del comunicado de Felipe VI renunciando a cualquier herencia de su padre, pese a conocer los hechos desde hacía un año porque así le había informado el abogado de Corinna Larsen. De todas maneras, los expertos dicen que esta renuncia sería simbólica, porque no se puede renunciar a una herencia de alguien que aún vive.