La única esperanza que queda para salvar la temporada reside en una recuperación del turismo nacional cuando se retome la actividad y se levanten las restricciones de movimiento dentro del país.

El sector turístico da por perdida la campaña de verano y solo le queda mirar al 2021 y no precisamente con optimismo. El cierre de establecimientos y el confinamiento de la población por el coronavirus en España han masacrado la temporada de Semana Santa. Cada año, esta supone el pistoletazo de salida de la temporada alta del turismo en España, el segundo país con más turistas del mundo. Sin embargo, esta vez los hoteles, restaurantes y el litoral están desiertos por el estado de alarma y las pérdidas no acabarán con el final del confinamiento. Por todo esto, el sector ya da por perdido el verano.

Las pérdidas de facturación del sector ascenderán a 55.000 millones de euros sobre el total del año, aunque puede ser algo más cuando se vuelva a actualizar la estimación. El turismo aporta unos 150.000 millones anuales al PIB, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Se incluyen aquí los ingresos directos de actividades como las aerolíneas y los parques temáticos, pero también indirectas como el textil que fabrica la ropa de cama de los hoteles y los agricultores que cosechan la comida de los restaurantes.

La Mesa del Turismo también calculó el impacto a principio de mes. Contemplaban tres escenarios, siendo el más negativo en el que no se recuperase la llegada de turistas en todo el año. “El sector podría perder más de 90.000 millones”, asegura Juan Molás, presidente de la Mesa. Ante esta situación excepcional, España ve en peligro al menos cuatro puntos de PIB. Según la balanza de pagos del Banco de España, el saldo del turismo el año pasado fue de más de 46.000 millones. A esto habría que añadirle todo lo que genera indirectamente, con un efecto arrastre muy potente.

Desde el Gobierno se trabaja en un plan de ayuda específico, según fuentes de la Administración, aunque todavía está en una fase inicial. La industria pide más agilidad para que el coronavirus no se lleve por delante a parte del tejido empresarial, pero los tiempos, dicen los ministerios implicados, los marca la pandemia.