Recep Tayiip Erdogan, presidente de Turquía, ha viajado este pasado miércoles 25 a Túnez para reunirse con Kais Saied, presidente tunecino, con la intención de llegar a un acuerdo para establecer un alto el fuego en Libia.

Este viaje ha sido repentino y la Presidenta turca no ha querido aportar más información. Erdogan ha afirmado en la rueda de prensa conjunta que es una necesidad establecer este alto al fuego en la ciudad africana y que cuenta con las aportaciones valiosas y constructivas de Túnez para ello.

Sobre todo, porque los acontecimientos negativos en Libia afectan también a Túnez, país fronterizo.

Desde la caída de Muamar Gadafi en 2011, Túnez acoge a miles de libios. El país está dividido en dos poderes rivales: el GNA y el dirigido por el general Jalida Haftar, que en abril lanzó una ofensiva para tomar la capital. Arabia Saudita apoya a Haftar, así como Egipto y Emiratos Árabes Unidos, países con los que Turquía no tiene buenas relaciones.

A comienzos del próximo año, la ONU ha organizado una conferencia internacional sobre Libia en Berlín, donde Erdogan ha insistido que asistan a Túnez, Catar y Argelia. Saied pide en un comunicado que todos los libios se sienten en la mesa para negociar la fórmula de la salida de la crisis.