El gobierno del PSOE acuerda con los grupos políticos un presupuesto provisional que estará compuesto de modificaciones presupuestarias y un plan de inversiones extraordinario.

Una de las prioridades de Juan Espadas para su segundo mandato era sacar adelante el presupuesto en sus primeras semanas tras jurar de nuevo su cargo como primer edil. Un informe de los servicios jurídicos municipales lo ha desaconsejado al interpretar que los grupos políticos de la oposición tendrían que volver a presentar sus enmiendas tras cambiar de los concejales y sería empezar de nuevo. La maniobra del alcalde consiste en olvidarse de las cuentas para este año y empezar a trabajar en las de 2020.

En la última semana se han realizado una serie de reuniones con los portavoces municipales –empezando por Adelante Sevilla y terminando con el Partido Popular– para intentar sacar adelante los presupuestos para 2019. ¿Cómo quedan las cuentas para este año tras la recomendación de los servicios jurídicos? El planteamiento de los socialistas acordado con la oposición es realizar modificaciones presupuestarias para asumir gastos de personal, transferencias a empresas y pagos de sentencias del vigente ejercicio que se aprueben entre julio y septiembre, y elaborar un plan de inversiones extraordinario que sea aprobado este mismo mes con un periodo de ejecución que abarque el segundo semestre del año y todo el 2020.

Entre los principios de actuación marcados se encontraba agotar la regla de gasto, cosa que ya se hizo en presupuestos anteriores destinados a planes integrales y que fueron insuficientes, y optimizar el uso de los recursos públicos para el desarrollo de las políticas públicas con los recursos disponibles; mejorar el volumen de inversión pública y evitar las consecuencias de una prórroga presupuestaria; incrementar el gasto en políticas sociales, vivienda e inserción laboral especialmente dirigidas a las zonas con necesidad de transformación social; y optimizar las posibilidades de inversión que se presentan con la incorporación de remanentes de los créditos solicitados en ejercicios anteriores.

Presupuesto del Ayuntamiento: los organismos autónomos y las empresas municipales ascendía a 1.005 millones. Una de las prioridades era la inversión pública, que llegaba a los 86,7 millones. A esta cifra se añadía la partida programada por Emasesa (46,3 millones). Dentro de este volumen de inversión pública se fijaron como prioridades las inversiones en los colegios y edificios municipales (17,7 millones); los mercados de abastos (dos millones); el patrimonio (siete millones); la vivienda (19 millones) con el nuevo plan municipal de vivienda; y las intervenciones en los barrios (13,5 millones).

Otra de las grandes “prioridades” del presupuesto eran las políticas sociales y de atención a personas desempleadas. El “presupuesto de Bienestar Social” alcanzaba los 76,4 millones. Hay otras prioridades que se mantuvieron en el proyecto de presupuesto como las políticas de igualdad (3,5 millones); la memoria histórica (520.000 euros), el Deporte (30 millones); la cultura (11 millones); el taxi (que llevará la creación de la nueva App); la cooperación al desarrollo (1,6 millones) o el apoyo a comercio y autónomos a través de subvenciones o medidas para fomentar esta actividad económica.

El presupuesto “renovado” del ayuntamiento corresponde a la realidad de Sevilla de años anteriores, el “nuevo presupuesto de Bienestar Social” se destinó anteriormente al cumplimiento de los planes integrales para la mejora de la situación de los barrios más empobrecidos de la ciudad, los cuales no se completaron ni en un 30% aún habiendo agotado todo el presupuesto destinado a los mismos, siendo esta nueva “revelación presupuestaria” la misma política que lleva dándose en el ayuntamiento local años atrás sin efectividad alguna en los problemas sociales que afectan a la realidad sevillana, siendo tal que en la ciudad existen 6 de los 15 barrios más pobres de España.