España encabeza la tasa de contratos temporales de toda Europa desde hace más de dos años debido al encadenamiento de contrataciones cortas e indefinidas que llevan a cabo muchos empresarios, lo que agudiza todavía más la fuerte estacionalidad que caracteriza a España como consecuencia de la dependencia del turismo.

Según Eurostat, agencia de estadística europea, el 26’8% de los empleados en España, es decir, uno de cada cuatro, tiene contratos temporales, mientras que la media en la Unión Europea se sitúa en la mitad, 13’7%. Asempleo también ha elaborado un estudio que muestra como los trabajos eventuales duplican a los fijos.

Cabe señalar que esta tasa de temporalidad no tiene una consonancia con las etapas de crisis económica, sino más bien todo lo contrario. Cuando la economía crece, aumenta la tasa de temporalidad, como ya se pudo observar en el año 2006 cuando se alcanzó el dato más alto de contrataciones temporales (34’6%).

Además, la tasa de temporalidad se encuentra ligada con la tasa de actividad (el nivel de empleo en base a la población activa y la población en edad de trabajar), que en estos momentos se encuentra en un 58’7%, ya que muestra la calidad del empleo. Sin embargo, la calidad del mercado de empleo español es, lejos de mejorar, cada vez peor.

Muestra de ello son los datos de contratación del Ministerio de Trabajo (estadísticas del Servicio Público de Empleo) que registran que de cada diez contratos que se firman mensualmente en España nueve de ellos son temporales.

Por otro lado, si analizamos los datos de esta temporalidad podemos observar como ésta ha empeorado, hasta dos puntos, desde la aprobación de la reforma laboral del año 2012, a pesar de que ésta potenció la conversión a empleos a tiempo parcial para maquillar los datos de temporalidad.