El Producto Interior Bruto (PIB) de España creció un 2% durante el pasado año, lo que supone el menor avance desde el inicio de la recuperación.

Hay que remontarse hasta 2014 para encontrar una cifra inferior. La economía se encuentra en una clara desaceleracion, lastrada por factores externos, pero también por el debilitamiento interno, un proceso que que según la mayor parte de las previsiones tocará fondo este año y que se dejará notar, y mucho, en el ritmo de creación de empleo.

El avance de la Contabilidad Nacional que hoy ha publicado el Instituto Nacional de Estadística (INE) muestra que la economía logró acelerarse ligeramente durante el último trimestre de 2019, hecho que permitió a España mantenerse todavía por encima del umbral del 2%.

De este modo, se cumplieron las estimaciones realizadas por el Banco de
España, pero no las del Gobierno, que tras rebajar en octubre una décima su previsión la cifró en el 2,1%. Parece que todo apunta a que asoma una borrasca en nuestro país y muchos empresarios anticipan que algo comienza a romperse ahí fuera.

Las conclusiones del Barómetro de Empresas realizado por Deloitte para el periódico El País entre 291 sociedades que facturan conjuntamente más de un billón de euros son la fotografía de un cambio de ciclo: un 47% de los consultados cree que la economía empeorará este semestre, otro 41% que se mantendrá como hasta ahora y solo un 12% es optimista.

“Estamos en la desaceleración de la desaceleración. Pintaba mal el año pasado y ahora pinta peor”, cree José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España. “Pero dentro de un orden, porque no veo un colapso. Los empresarios no se pueden parar, España tiene recorrido, la globalización no la para nadie”.

En cuanto al empleo, medido en términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, registró un avance en términos interanuales del 2%, lo que supone el segundo peor dato desde, una vez más, el inicio de la recuperación y sólo por detrás del registrado en el trimestre anterior.​