Uno de cada seis propietarios de bares da por hecho que no podrá volver a abrir tras la pandemia.

Actualmente, la hostelería en España está formada por más de 300.000 establecimientos. Antes de la crisis del coronavirus estos bares, restaurantes y cafeterías daban trabajo a 1’7 millones de personas, con una aportación del 6’2% al PIB de la economía española.

El secretario general de Hostelería, Emilio Gallego, reconoce que ahora mismo el sector está devastado. Asegura que según los cálculos, el 15% de los establecimientos ya no abrirá más tras el confinamiento, lo que se traduce en 45.000 establecimientos.

El pago del alquiler y la cuota de autónomos, que se mantienen a pesar de no poder abrir al público todo este tiempo sin haber tenido ningún ingreso, el futuro incierto de cuándo podrán retomar el trabajo y los límites de aforo que se impondrán son cuestiones que preocupan a los propietarios de estos bares, y ponen en riesgo la rentabilidad de sus negocios.

Según el informe Impacto de COVID-19 en la Hostelería en España los efectos de la pandemia podrían provocar una caída de la facturación anual del sector de hasta 55.000 millones de euros durante 2020, es decir, lo equivalente a un 40%. Además, en cuanto al empleo, hasta ahora se suman 680.000 puestos afectados y una pérdida de 207.000.

Sin medidas de apoyo para aumentar los niveles de liquidez, la necesidad de financiación de las compañías hosteleras para cubrir los gastos fijos operativos durante la crisis fluctuaría entre los 6.000 y 16.000 millones de euros.

En consecuencia de esta situación, la recaudación del IVA podría descender alrededor de 5.000 millones, y los gastos sociales de apoyo a las personas que pierdan su empleo podrían ascender hasta los 3.500 millones, añadidos a la caída de las contribuciones a la Seguridad Social.

Los propietarios más afectados serán los autónomos y empresas de menos de tres empleados, que conforman un 70% del total de los negocios hosteleros. Se trata de un sector con gran exposición a los ciclos económicos y también con poca liquidez. Apenas el 50% de los negocios podría aguantar únicamente alrededor de un mes de gastos operativos fijos sin recurrir a financiación.