Según se explica en el informe de la Agencia Tributaria, 134 multinacionales españolas obtuvieron un beneficio de 91.849 millones de euros en 2016, pero solo pagaron 11.594 millones en todo el mundo por el Impuesto sobre Sociedades, es decir, un 12’6%.

Debido a los convenios para evitar la doble imposición (CDI) y a los acuerdos entre las administraciones tributarias de España y terceros países, se permite que las compañías españolas en el exterior no paguen nada por repatriar los dividendos de las filiales que tienen en 28 países.

En la actualidad, existen en nuestro país un total de 95 convenios para evitar la doble imposición, tanto con Estados Unidos como con Trinidad y Tobago o Uzbekistán, por ejemplo. Llama la atención que entre los 28 países cuyo CDI con España establece impuestos nulos sobre los dividendos están en jurisdicciones con un historial opaco en lo referente a transacciones financieras, como Panamá, Arabia Saudí o Suiza.

Cada CDI tiene sus propias características. Por ejemplo, el acuerdo con la República Dominicana exige que la empresa tenga un 75% del capital en ese país, mientras que en México esa cifra es tan solo del 10%.

Con estos datos no es extraño que la Agencia Tributaria haya anunciado que hay un total de 134 multinacionales españolas que tan solo ingresaron en las arcas de las haciendas en todo el mundo un 12’6% de sus beneficios.

Dentro de este grupo, hay 27 grandes empresas que abonan tan solo un 0’3% de sus ganancias en impuestos, mientras que los tipos nominales son de un 25% para la mayor parte de las empresas, salvo en el caso de la banca y las petroleras, que asciende a un 30%.

Según defiende la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el principal objetivo sería promover los intercambios de bienes y servicios y los movimientos de capitales y personas. Sin embargo, el estudio publicado en 2016 por el organismo ‘Impedir la utilización abusiva de convenios fiscales’, revelaba que la extensión de la red de convenios de doble imposición elevaba el riesgo de abusos.

Además, también el FMI anunciaba que la ingeniería fiscal de empresas para mover dinero entre países tiene como objetivo la alusión o rebaja del pago de impuestos.

Las cifras demuestran que a pesar de ganar casi lo mismo que en 2006, las grandes empresas tributan por una base mucho menor debido a las reformas en la ley. Por ejemplo, el montaje que las empresas se ahorraron en el pago de tributos por la doble imposición paso de 19.963 millones en 2014 a 71.446 millones en 2015 y a 88.428 millones en 2016.

El salto en las exenciones tiene lugar en 2015, tras la entrada en vigor de la Ley 27/2014 del Impuesto sobre sociedades con Cristóbal Montoro como ministro de Hacienda.