La crisis del coronavirus ha sacado a la luz el riesgo de pobreza en el que vive una gran parte de la sociedad con las largas colas de ciudadanos que necesitan ayuda para comer.

De hecho, en España una de cada cinco personas vive bajo en el umbral de la pobreza y una de cada cuatro está en riesgo de exclusión social.

Nuestro país destaca en la eurozona por sus elevadas cifras de población pobre y la escasa capacidad para reducirlas. La Comisión Europea recordaba esta semana que España es el país europeo con las prestaciones por hijo más bajas de la UE y advertía de que esta crisis podría aumentar la pobreza, especialmente entre las familias con niños, cuya protección social es muy limitada.

Para evitar el incremento de la pobreza, se ha recomendad a España mejorar la cobertura de las rentas mínimas y las ayudas a familias, para contribuir en el Ingreso Mínimo Vital.

Estos son los datos que hacen que España destaque por el nivel de pobreza: somos sextos en pobreza entre los 28 países de la UE, con una de cada cinco personas viviendo con una renta menor a los 739 euros al mes en un hogar formado por una persona o 1.552 en uno formado por dos adultos y dos niños.

Además, nos colocamos séptimos en la mayor tasa de pobreza y exclusión social, con una de cada cuatro personas en esta situación. También tenemos unos datos especialmente alarmantes de pobreza entre los menores de edad y los hogares con niños, solo detrás de Rumanía, y con una tasa del 26,8% que aumenta al 43% en familias monoparentales. La incidencia de la pobreza entre los trabajadores también nos sitúa en los primeros puestos de la Unión Europea, en concreto en el tercero, con un 13% y solo detrás de Portugal y Francia.

Por otro lado, los datos de la agencia estadística Eurostat evidencian que las ayudas existentes no son muy efectivas para reducir la pobreza, colocándonos entre los países con la menor capacidad de aminorarla mediante transferencias sociales. Y es que la mayoría de rentas mínimas apenas llegan al 10% de personas pobres.

Por último, los datos evidencian que los promedios de pobreza invisibilizan las grandes diferencias entre Comunidades Autónomas, siendo la menor tasa en Euskadi (8,9%) y la mayor en Extremadura (37,6%).