A pesar de que España ha experimentado una recuperación económica, su gasto en sanidad, educación y servicios sociales, el año 2018 fue 4.190 millones menos que en el año 2009, cuando se encontraba en plena crisis económica.

La Asociación Estatal de Directores y Gerentes en Servicios Sociales ha elaborado un informe en el que se ha realizado un análisis de las cuentas de los servicios esenciales (sanidad, educación y servicios sociales) de las diferentes Comunidades Autónomas en el período de “recuperación económica”. 

De entre todas las comunidades encontramos que tienen el mayor gasto social por habitante País Vasco (3.242 euros), Navarra (3.151 euros) y Extremadura (2.896 euros). En el lado opuesto, estarían Madrid (2.109 euros), Cataluña (2.181 euros) y Andalucía (2.311 euros), con el menor gasto. No obstante, en números generales entre los años 2009 y 2018, se observa como la inversión en sanidad se ha reducido un 6,95%, en educación también es un 4,99% menos, mientras que en servicios sociales ha subido un 10%. 

Esta misma asociación señala que el gasto en deuda pública ha aumentado hasta los 300.000 millones de euros, lo que supone 6.500 euros por habitante. Además, el Banco de España ha indicado que la deuda, después de que en 2014 llegara a un máximo histórico y empezara a bajar, ha vuelto a incrementarse. En concreto, desde el año 2009 al 2018 la subida ha sido de casi un 340%. 

Estos datos implican un claro deterioro de los servicios públicos básicos, en lugar de que se haya producido una mejora tras la recuperación económica, lo que indica una clara despreocupación política ante la necesidad de asegurar servicios esenciales como la sanidad o la educación, que de cada vez están en unas condiciones más preocupantes.