Un 40% de los contratos indefinidos dura menos de un año.

Es bien conocida la idea de que un contrato indefinido es como un contrato fijo, como si fuera la solución laboral de por vida, que aporta seguridad y tranquilidad. La realidad, sin embargo, nos muestra que los contratos indefinidos son, en gran parte, contratos temporales que terminan con un despido.

La extendida falacia cae cuando los datos muestran que el 40% de los contratos indefinidos no llega al año y que un 37% de los mismos no acaban generando empleo, según el estudio realizado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) en 2018. Según el estudio, tanto los contratos temporales como los indefinidos, están perdiendo duración.

El informe muestra también que entre 2014 y 2016, el 60% de los contratos indefinidos que causaron baja antes del año (el 40% del total) fueron a causa de despido. Los sectores más afectados son la hostelería y la construcción, donde los contratos temporales y los indefinidos parecen no discernir.

Este problema se ha ido acentuando desde la última reforma laboral del PP, donde desde 2012 el contrato de apoyo a emprendedores asociaba un periodo de prueba de hasta un año sin indemnización en caso de no superarlo, y en el que el despido, se abarató aún más. Por otra parte se bonifica el empleo indefinido desde la Seguridad Social para este tipo de contratos.

La supuesta recuperación económica no da ninguna solución a la incertidumbre que sufren tantas personas, a las que les es imposible conseguir una seguridad económica a través de un empleo fijo. Por otro lado, claramente vemos que las reformas laborales benefician a la burguesía, incentivando contratos de miseria que ahogan a la clase obrera, mientras ofrecen ventajas a los capitalistas.

Esto no es más que otra de las consecuencias del sistema capitalista que solo beneficia a los de siempre, en el que mientras tratan de achacar a la crisis para abaratar el despido y precarizar el empleo de los trabajadores mientras los grandes empresarios aumentan aún más sus ingresos.

Estas reformas realizadas en su día por el PP y mantenidas hoy en día por el PSOE no son más que el reflejo de al servicio de quienes están, tanto la derecha como la “izquierda” parlamentaria.