En el primer semestre de 2019, únicamente 263.557 personas han podido comprar una vivienda. Este ha sido el peor comienzo de año desde el 2014, aunque las cifras son muy similares a las del año pasado, según el INE.

Que la vivienda se haya estancado se debe a factores como la posible inestabilidad económica, el panorama político y, sobre todo, los cambios en las leyes de las hipotecas que entraron en vigor en junio. De hecho, en este mes, la compraventa ha disminuido un 18,9%.

El poco equilibrio que hay entre la oferta y la demanda tampoco permite que la gente se lance a comprar, ya que los precios están por encima de su valor, un 19% sobre este según fuentes como Tecnocasa. 

Aun así, la tendencia actual sigue siendo a la compra en vez de al alquiler, debido a su subida hasta un 50% desde 2014 según el Banco de España. El problema general es la falta de dinero para poder meterse en una hipoteca, junto con la poca estabilidad en el trabajo.