La tasa de paro entre personas con estudios medios o altos lleva acrecentándose desde 2011-12, hasta el punto de que tres de cada cuatro parados no tienen estudios universitarios o superiores de ningún tipo, según un estudio elaborado por Asempleo.

Desde que se aprobó el Real Decreto 14/2012, promovido por el exministro José Ignacio Wert, que recortaba los presupuestos de las universidades públicas, se han mantenido los precios por crédito impuestos por el decreto. Precios por crédito que, en el peor de los casos y en las grandes ciudades, como Madrid y Cataluña, duplicaron prácticamente su coste inicial, pasando de costar 14,4€ en el curso 2011-12 a 33,5€ en el 2017-18 según el propio Congreso.

Sin embargo, ni siquiera un alto nivel de estudios te asegura un empleo. Según un estudio de las universidades españolas realizado por CRUE en 2016-17, incluso los doctorados en estudios superiores tienen una tasa de desempleo del 11%, porcentaje que va aumentando a pasos agigantados según desciende el nivel de especialización hasta llegar a un 46% en la población con estudios inferiores al nivel de secundaria.

La cuestión de las becas también se ha visto ampliamente afectada estos últimos años, viendo sus fondos recortados en los últimos años en 162 millones de euros. Cada vez más alumnos se ven obligados a abandonar sus estudios superiores, y uno de cada cuatro tienen que compaginar universidad con un trabajo para poder hacer frente a esta situación. En general, la cuantía media de la beca por estudiante ha caído un 20%, es decir, unos 619 euros en los últimos cursos. Por otro lado, las universidades privadas han conseguido aumentar su número de alumnos becados, llegando al 30% en universidades como la Universidad Francisco de Vitoria.

Todos estos problemas han acabado golpeando al sector más perjudicado, los estudiantes con rentas más bajas, que en muchos casos no pueden hacer frente a los precios universitarios y han visto como 100.000 compañeros han tenido que abandonar las aulas en los últimos años.