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Fuente: thelocal.se

Demócratas Suecos (SD), partido nacionalista de extrema derecha, se ha hecho con el mejor resultado electoral de su carrera política. El partido que fue fundado en 1988 no contaba con más del 4% del electorado. Tras las elecciones del pasado fin de semana ha llegado a rozar el 18%. El discurso racista y xenófobo también se asienta en el norte de Europa.

Demócratas Suecos se une así al gran ascenso que está teniendo la derecha más reaccionaria en toda Europa. Italia, Hungría, Croacia, Francia, se están valiendo del mensaje xenófobo y racista para cosechar victorias a costa de la crisis migratoria que sacude al continente.

El partido xenófobo sueco es un buen exponente de la Europa que vive un proceso de radicalización de la derecha, de fortalecimiento de las teorizaciones más básicas y elementales del fascismo. Incitan el odio al extranjero, al inmigrante, e intentan sembrar el desconcierto entre la clase trabajadora sueca.

Acusaciones de acoso sexual en el seno del partido, agresiones de sus líderes a inmigrantes o a mujeres en plena calle. Sus raíces son abiertamente fascistas, ya que proviene de la fusión de varias organizaciones nazis suecas que se disolvieron para construir Demócratas por Suecia. Incluso alguno de sus líderes más veteranos por entonces, habían sido destacados militares en el ejército nazi de Alemania durante la II Guerra Mundial.

El fortalecimiento de la xenofobia, el racismo, la homofobia, del fascismo en particular, es una realidad. La Unión Europea cede espacio en sus parlamentos a una amalgama de partidos euroescépticos, como les denominan, mientras maquillan el fascismo. Hungría ha sido sancionada por violar los derechos humanos, cuando la violación de los mismos es un hecho en todas las fronteras de la Unión. En el mar de Grecia, en los pasos fronterizos de Francia, del este de Europa, en Ceuta, Melilla y en las costas andaluzas.