A pesar de ser el autor del asesinato de la joven ecologista Gladys Del Estal, José Martínez Salas recibió en 1982 y 1992 condecoraciones oficiales. Además, el gobierno defendió su rehabilitación.

En 1979, 48 horas antes del Día Mundial del Medio Ambiente, el movimiento ecologista se había movilizado en Tudela, Navarra, en el marco de la Jornada Internacional contra la Energía Nuclear.

El plan energético nacional del gobierno de Adolfo Suárez incluía instalar una central nuclear en la localidad, y cerca de allí estaba el polígono de tiro militar de Las Bardenas. Por lo tanto, se trataba de una protesta ecologista y antimilitar.

La tensión comenzó con la llegada de nuevos autobuses de la Guardia Civil al mediodía, que comenzaron a disparar pelotas de goma y botes de humo. La mayoría de manifestantes comenzó a retirarse, pero Gladys y otros cuantos más empezaron una sentada pacífica a modo de protesta. En los intentos de disolverla, Martínez Salas atravesó de un disparo la cabeza de Gladys, tras amenazarla varias veces.

La Guardia Civil mantuvo la versión de que el disparo se produjo en el forcejeo por el intento de arrebatar un arma por parte de un manifestante. Así, se le declaró culpable de un delito de imprudencia temeraria con resultado de muerte. Aunque se le condenó a 18 meses, no pisó la cárcel.

Además, tanto el gobierno de Calvo Sotelo como el de Felipe González le premiaron con condecoraciones de Mérito Militar y de la Guardia Civil . Asimismo, el ministro de interior del PSOE defendió su rehabilitación. Mientras tanto, ni tan siquiera la petición de considerar a Gladys como víctima de la violencia policial ha sido aceptada.