El feminismo se ha situado en el centro de la precampaña electoral de cara al 8-M. Todos los partidos, desde la izquierda progre hasta los partidos conservadores, buscan ganar votos a costa de este fenómeno.

Ciudadanos busca sumarse al carro, presentando medidas como regular la prostitución y los vientres de alquiler. En su “manifiesto de feminismo liberal” se recogen estas reivindicaciones, las cuales atentan contra los derechos de las mujeres trabajadoras.

Ciudadanos marchó en la manifestación del 8M, abogando por un feminismo liberal y transversal, totalmente alejado de las mujeres trabajadoras.

Por otro lado, Pablo Casado defendió este lunes que “el partido liberal es el que pone a la mujer o al hombre en el centro, a la persona”. El PP intenta así atraerse a las religiosas y creyentes de nuestro país y embaucar a las trabajadoras. El PP no quiere quedar al margen de los votos del 8M y propone un Pacto de Estado para reducir la brecha salarial.

Parece que a Casado se le ha “olvidado” que el año pasado, el PP defendía que no era necesario legislar sobre la brecha salarial.

Después de lanzar esta política oportunista, el PP declaró que no acudiría a la manifestación.

Vox ha contribuido a agitar el debate negando el concepto de violencia machista. Increpando a Casado: “Íbamos a contestarte desmintiendo el mito de la brecha salarial, pero ya lo han hecho cientos de votantes tuyos que no entienden a qué estás jugando”.

En el margen izquierdo, la coalición de Podemos e IU ha cambiado su nombre a Unidas Podemos, y se proclaman “representantes de la España del 8-M”.

La coalición intenta levantar cabeza después de la gran perdida de votos sufrída por sus inútiles políticas, centradas en carriles bicis y lenguajes multiformes, que en nada concuerdan con las necesidades de los trabajadores de nuestro país.