A raíz de la ofensiva militar que el estado turco ha iniciado contra el pueblo Kurdo que habitan all noreste de Siria, este jueves se ha celebrado a puerta cerrada una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la cual, sin embargo, se ha cerrado sin acuerdo.

Esta reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tiene lugar tras la operación militar turca que se inició pocos días después de que Donald Trump volcara su alianza de Washington con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), retirando sus tropas de la zona, lo que ha dado vía libre a las tropas turcas para iniciar un ataque.

Kino Gabriel, portavoz de las FDS, señalaba que esta decisión ha sido una “puñalada por la espalda”, asegurando que ellos contaban con que “había garantías de Estados Unidos de que no permitiría operaciones militares turcas contra la región”.

Tras la reunión del consejo de las Naciones Unidas, a través de un comunicado, seis de estos países (los pertenecientes a la unión Europea: Bélgica, Francia, Alemania, Polonia, Reino Unido y Estonia) han pedido a Ankara que de marcha atrás y “cese la acción militar unilateral”. Además, han asegurado que “no creen que la operación aborde las preocupaciones en materia de seguridad de Turquía” .

En dicha comunicación pública han insistido en que “cualquier intento de cambio demográfico será inaceptable”, declarando que,” la UE no ofrecerá ayuda para la estabilización o el desarrollo en áreas en las que los derechos de la población local hayan sido ignorados”. Todo ello para además reconocer que, de hecho, Ankara es un “actor importante en la crisis siria y en la región”, insistiendo en su papel de país de acogida de refugiados sirios.

El texto explica que, de volver a provocar “hostilidades en el noreste socavarán la estabilidad de toda la región, exacerbarán el sufrimiento de la población y provocarán un mayor número de desplazamientos, lo que aumentará el número de refugiados y desplazados en la zona”.

Sobre la zona segura pactada han esclarecido que es “improbable” que “satisfaga el criterio internacional para el regreso de los refugiados. Mantenemos nuestra posición de que el regreso de los refugiados y desplazados tiene que producirse de forma segura, voluntaria y digna”.

Esto, según declaran, significa que las intenciones de Turquía “amenazan los logros alcanzados por la coalición global contra el grupo terrorista Estado Islámico” y hacen peligrar “la seguridad de los aliados locales de la coalición”.

Finalmente han hecho hincapié en su “compromiso con la unidad, soberanía e integridad territorial de Siria” y han insistido a “todas las partes que garanticen la protección de los civiles” y que permitan “un acceso humanitario sostenible en toda Siria”.