El dictador filtró para sí parte de las donaciones a la “causa nacional” en plena Guerra Civil y revendió 600 toneladas de café donadas por el presidente de Brasil en 1939.

En agosto de 1940,  el general golpista acumulaba una riqueza de 400 millones. Aun así, continuó apropiándose de sueldos, comisiones, regalos y gratificaciones para aumentar su fortuna.
Franco fue un corrupto que desde la Guerra Civil sacó tajada de donaciones y gratificaciones a los golpistas. Aflojó las cuentas públicas de España y estableció una trama para desaguar riqueza en su figura. En plena dictadura, la corrupción sistémica mantuvo su fuerza.

Tras la “cruzada” contra la República se hizo con 400 millones de euros y recibió innumerables regalos de figuras como Adolf Hitler.
Usaba leyes ocultas al Boletín Oficial del Estado y negocios secretos para apropiarse de incontables sumas de dinero.

Empresas supuestamente agradecidas por las autorizaciones concedidas traspasaban acciones gratuitamente al dictador. Otro ejemplo es el de la Ley de Responsabilidades Políticas que en esencia sirvió para justificar las masivas expropiaciones que se realizaron.
Con una nómina de 2.493 pesetas en 1935 y de 50 mil como Jefe de Estado, la riqueza del militar en agosto del cuarenta llegó a 34,3 millones de pesetas. 
Corrupción  y desarrollo se dieron la mano para amasar patrimonios y consolidar el capitalismo español. Familias del régimen entre las que se encontraban empresarios, falangistas, funcionarios oportunistas y altos cargos unidos a la caza del dinero para enriquecerse con el desarrollismo de 1959.