En la actualidad, la pobreza infantil en España afecta a más de 2 millones de niños, de acuerdo con Pau Marí-Klose, Alto Comisionado para la Pobreza Infantil. En este contexto, el Gobierno de Pedro Sánchez ha decidido establecer una alianza con varias grandes empresas para combatir el problema. De entre las compañías que forman parte de esta alianza destacan bancos como La Caixa o Santander, empresas energéticas como Iberdrola o Red Eléctrica, e incluso el gigante de Telefónica.

Pedro Sánchez ha adelantado información sobre esta iniciativa durante su visita al Centro de Recursos para la Infancia y Adolescencia de la ONG Save The Children en Vallecas (Madrid). De acuerdo con sus declaraciones, la alianza está orientada a desarrollar programas para luchar contra la pobreza infantil utilizando fondos tanto públicos como privados.

De modo que queda bastante claro cuál es la postura del Gobierno “socialista” de Pedro Sánchez respecto a los problemas de desigualdad en España: aliarse con las grandes empresas y destinar algunas migajas de sus ingentes beneficios al desarrollo de programas y campañas concretas que no cambiarán en absoluto la realidad cotidiana de los miles de niños que sufren de pobreza en nuestro país.

La idea, de acuerdo con las declaraciones de Marí-Klose, está encaminada a establecer una acción conjunta de empresas y Estado para que las primeras “complementen” los programas desarrollados por las administraciones públicas. El cómo pretenden contribuir las grandes empresas a combatir la desigualdad social es algo que aún está por ver, además de ser algo de dudosa fiabilidad.

El problema es ciertamente urgente: un 28 por ciento de la población infantil del país vive en situación de pobreza, y un total de casi 500.000 niños, lo que representa un 7 por ciento de las familias, se encuentra en un marco de pobreza severa, viviendo con menos de 600 euros al mes.

En esta situación, que requeriría de medidas y políticas sociales de carácter urgente y orientadas a un corto, medio y largo plazo, el supuesto gobierno “del cambio” prefiere confiar tan importante labor a las grandes compañías que no hacen más que acrecentar día a día la brecha entre ricos y pobres. Un programa basado en destinar limosnas y en actuaciones concretas contra la pobreza de manera abstracta no sirve más que como campaña publicitaria, constituyendo un claro intento por parte del PSOE de lavar su imagen fingiendo estar comprometido con quienes sufren en sus carnes la más severa pobreza.