El exjefe negociador de la extinta guerrilla Luciano Marín, alias “Iván Márquez”, en paradero desconocido desde hace un año, reaparece en un vídeo en el que, junto con otros exlíderes, anuncia una nueva etapa de lucha armada.

“Anunciamos al mundo que ha comenzado la segunda Marquetalia (lugar de nacimiento de las FARC hace más de medio siglo) bajo el amparo del derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo de levantarse en armas contra la opresión”, afirma Márquez en el vídeo divulgado en internet, en el que aparece al lado de una veintena de hombres armados con fusiles. Lo acompañan otros dos importantes líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia que se habían apartado de sus compromisos con la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP): Seuxis Paucias Hernández, alias “Jesús Santrich”, requerido por la justicia por narcotráfico, y Hernán Darío Velázquez, “El Paisa”.

De esta manera, Colombia amaneció este jueves con la confirmación del quebrantamiento del frágil proceso de paz, materializado en los Acuerdos de Paz de La Habana en 2016, que fueron rechazados en referéndum por el 50,2% de los colombianos ante el asombro del mundo.

La que fuera la mayor guerrilla del continente, desarmada y convertida en partido político, ya se sienta en el Congreso de Colombia, con diez escaños garantizados como parte del acuerdo de paz. Pero el paradero desconocido de Márquez, Santrich y El Paisa, líderes que abandonaron los espacios de reincorporación alegando inseguridad física y jurídica, ya había encendido las alarmas sobre el futuro de los excombatientes. 

Aseguran que la decisión de volver a las armas es en respuesta a la traición del Estado al acuerdo de paz de La Habana y que buscarán alianzas con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la última guerrilla activa en Colombia. Márquez, quien llegó a ser el número dos de la guerrilla, sostenía desde tiempo atrás un pulso con el líder de los rebeldes durante los diálogos, Rodrigo Londoño, alias “Timochenko”, ahora presidente de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, el partido surgido de los acuerdos que heredó las siglas de la guerrilla. 

Márquez asegura en el video que la nueva insurgencia, que toma el nombre y símbolos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, no tiene como objetivo soldados ni policías respetuosos con los intereses populares, sino que el objetivo será “esa oligarquía excluyente y corrupta, mafiosa y violenta que cree que puede seguir atrancando la puerta del futuro de un país”. 

También prometen un cese total de las retenciones con fines económicos, en una aparente referencia a los secuestros, aunque afirman que buscarán el diálogo con empresarios, ganaderos, comerciantes y gente pudiente del país, con el objetivo de financiar la estructura de la guerrilla.