Esta pregunta me la he hecho desde que empecé a militar en espacios de la pseudoizquierda desde muy temprana edad. Desde las rastas a crestas, pantalones bombachos y colorinchis por todos lados. Esto era uno de los muchos puntos que me rechinaba de esa “izquierda”. Que el vestir de manera seria era algo que ellos regalaban a la derecha y a grupos fascistas que cada día le comían más la tostada.

¿Es acaso tan raro dentro de esos círculos vestir como una persona normal?

Yo diría que sí. Dentro de lo políticamente correcto también entra la vestimenta, ya que es muy difícil ver en estos círculos a alguien que no cumple el cliché y uniformidad.

Parece que es un requisito indispensable vestir ridículo y ser de izquierdas.

Yo ante esto dije no. Dije no a su uniforme y construí mi propio estilo basado en llegar a la sociedad, a que la gente cuando me vea me tome en serio y no como a un fantoche de colores. Cuando comprendí esto me di cuenta que mi espacio no es esa pseudoizquierda. 

Y me pregunté entonces: ¿Cuál es mi espacio?

Por Lorenzo García.