Hogar social empezó siendo un pequeño grupo fascista madrileño en 2014. Desde entonces, la organización no ha parado de crecer y expandirse por todo el país. Siendo así que el pasado día 28 de febrero se constituyó como partido político estatal, con sede en Granada.

La presidenta, Melissa Rodríguez, dejaba clara su intención “concurrir a una de las elecciones de este año”.

Hogar Social se vende como un grupo patriota que reparte alimentos a españoles. Niegan ser fascistas y dicen criticar a los partidos políticos, culpandoles de generar la crisis y dejar a miles de españoles en paro.

Las diversas investigaciones acerca de la organización niegan esas afirmaciones y muestran la financiación proveniente de grandes empresarios y banqueros. Empresas que venden la soberanía de España a los capitales extranjeros.

En las redes sociales de sus militantes se les puede ver tatuajes y simbología nazi. La propia presidenta de Hogar Social, Melissa Rodríguez, porta una esvástica tatuada en el tobillo.

La organización ha crecido a costa del espacio que ha ido dejando la pseudoizquierda de nuestro país. Mientras Unidas Podemos y PSOE se han centrado en políticas alejadas de los trabajadores, como carriles bici y lenguaje inclusivo. Hogar Social ha sabido trabajar junto a las familias trabajadoras de nuestro país, para engañarlas con su falso patriotismo y su dogmatismo.

El 28 de Febrero se demostró lo que la izquierda progre no quería reconocer, fascistas bien organizados, con planes de actuación a corto y largo plazo. El discurso izquierdista de nazis hooligans sin cerebro, ha quedado desvirtuado.