Fuente: EuropaPress

Los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) han sacado a la luz un fenómeno que ya todos conocíamos: el impago de las horas extra trabajadas.

Estos datos, que no pillan a nadie por sorpresa, muestran que prácticamente la mitad de las horas extra trabajadas en el segundo trimestre de año no han sido retribuidas ni compensadas con tiempo de descanso.

En España más de 800.000 trabajadores realizan horas extra (y como ya se ha dicho, casi la mitad de estas no se pagan), hablamos de una media de 6,8 millones de horas extra a la semana, siendo el número de horas extra en este segundo trimestre el máximo en la última década.

Mientras prosigue este tipo de explotación de forma descarada (en la que ya no solamente empeoren las condiciones laborales, sino que directamente gran parte de este trabajo no se remunera) llama la atención que España sea el séptimo país de Europa con más millonarios, y el decimocuarto en el mundo, en el que el número de millonarios y sus ganancias se han disparado desde el 2008 (comienzo de la crisis). Por otro lado, la precariedad de los trabajadores ha ido de la mano de este fenómeno, siendo España otro país más en el que tener un trabajo no garantiza a alguien poder salir de la pobreza.

Como no podía ser de otro modo, las horas extra se traducen en beneficios que llenan los bolsillos tanto del estado como de los grandes empresarios. La estacionalidad del trabajo en España, la flexibilidad del trabajador y la posibilidad de hacer de un contrato papel mojado, demuestra lo poco que importa el bienestar y la dignidad de la gran mayoría de la población de cara a cubrir las ganancias de cuatro peces gordos.

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