Se han registrado incidentes en varios puntos de la provincia provocados por los piquetes, y la Ertzaintza ha reprimido en varias ocasiones a éstos huelguistas, dejando como consecuencia varios destrozos en empresas y decenas de identificados. Los sindicatos no han llegado a un acuerdo con la patronal aún.

Mientras que las jornadas de manifestaciones han transcurrido pacíficamente (el lunes y el miércoles en Bilbao y el martes en Amorebieta), no se puede decir lo mismo de los piquetes. Durante las horas de la mañana se han registrado destrozos en empresas, barricadas, petardos y expulsiones forzosas de obreros que han ido a trabajar por parte de los huelguistas. Los mayores incidentes han ocurrido en la zona del Duranguesado (Amorebieta, Durango, Berriz, Zaldibar…) y en la zona de Zamudio, pero la información publicada al respecto es escasa.

Según Adolfo Rey, miembro destacado de la patronal, “cuando la huelga se impone por la fuerza sin respetar los derechos de la gente que quiere trabajar, está claro que el proceso de negociación da un paso atrás”. También afirman que la huelga está siendo un obstáculo para las negociaciones, y llaman a desconvocarla. 

El lehendakari jeltzale del gobierno vasco Iñigo Urkullu defiende la postura de la patronal y ataca a los sindicatos por su falta de voluntad para llegar a un acuerdo, defendiendo que la patronal “ha hecho todo lo posible” por llegar a un acuerdo y parar la huelga, que está afectando a grupos clave del territorio como Ormazabal, Sidenor o Petronor.

Desde el otro lado, los sindicatos denuncian la violencia con la que han ejercido los agentes de la Ertzaintza, que según ellos ha recrudecido la represión y ha impedido a los piquetes entrar a las empresas a informar. Indican que pese a que la patronal se ha ofrecido a negociar condiciones algo mejores para evitar la huelga (principalmente en el tema de la subrogación), en muchos aspectos no se acercan a las peticiones de los trabajadores. Critican también la posición que ha tomado el presidente Urkullu, que se ha posicionado “claramente a favor de la patronal y ha dado la espalda a los trabajadores”. Los sindicatos dicen mantener una posición firme ante la patronal, y que no se rebajaran hasta conseguir un convenio digno, a pesar de que eso conlleve un “otoño caliente”.

Según los sindicatos convocantes, el seguimiento de la huelga está siendo de aproximadamente un 85%, mientras que la patronal lo tasa alrededor de un 25%, datos parecidos a los proporcionados en las jornadas de huelga que sucedieron en junio.