La entidad bancaria realiza esta operación incumpliendo los contratos de arrendamiento.

Ibercaja traspasará tres bloques de viviendas a una empresa patrimonial a pesar de que en los contratos de arriendo la propiedad se obliga expresamente a no vender los pisos mientras estén vigentes las opciones de compra de los inquilinos. 

En los números 5, 10 y 11 de la calle Jusepillo Olleta, en Zaragoza, hay un total de 38 viviendas cuyos inquilinos no comprenden qué es lo que está pasando. Según explica Público, entraron a vivir en dichas viviendas con un alquiler social dentro de un programa municipal y ahora se encuentran con que el banco local Ibercaja ha vendido los inmuebles a una de las empresas patrimoniales de una adinerada familia de la ciudad.

Hace tan sólo unas semanas que los inquilinos se enteraron del cambio de casero, mediante cartas certificadas comenzaron a recibir actas notariales en las que se les explicaba que la inmobiliaria del banco, Cerro Murillo, había vendido los edificios a Sakkia, una sociedad patrimonial de la familia Yarza (los propietarios del grupo Henneo y de Heraldo de Aragón) que, según el Registro Mercantil, acumula activos por valor de 76 millones de euros, más de 70 de ellos en inversiones financieras, y que lleva más de tres décadas operando.

Los nuevos caseros no han dado señales de vida más allá del envío del acta notarial, aunque los inquilinos sí han comenzado a notar algunos cambios. El principal es no disponer de los pequeños contenedores en los que depositaban la basura, que llevan años encerrados bajo llave en el cuarto en el que los guardaba la empresa que se encargaba del mantenimiento y la limpieza, de cuyos servicios prescindió Cerro Murillo tras la venta. La recogida de residuos conllevó hace unos años un aumento de las cuotas.

La empresa municipal Zaragoza Vivienda se alió a primeros de 2006 con lo que entonces era una caja de ahorros, Ibercaja, para terminar esas dos promociones y algunas otras en otros barrios desfavorecidos de la ciudad, como San Pablo, mediante la sociedad conjunta Desarrollos Vivir Zaragoza. La idea base del proyecto consistía en alquilar esos pisos a inquilinos de clase media, por nivel de rentas, para diversificar la población de los barrios de la zona antigua de la ciudad.

Nueve años más tarde, el ayuntamiento, financieramente asfixiado por la losa de deuda generada al calor de la Expo y por los efectos de la crisis, e Ibercaja, ya transformado en un banco y que había engullido a su principal competidor, la CAI, a través de Caja3, decidían liquidar la sociedad y repartir los activos.