En total 34 984 fincas fueron inmatriculadas por la Iglesia Católica en España de 1998 a 2015, tal y como ha conluído el informe que el Colegio de Registradores se ha visto obligado a compartir por culpa de la Ley de Transparencia. Inmatricular, en la jerga administrativa, es inscribir un bien inmueble por primera vez e incorporarlo al Registro Público de Propiedad.


Hasta ahora el Gobierno se había negado a ofrecer datos de las inmatriculaciones y tampoco se habían ofrecido datos concretos del informe que lleva más de un año en manos del Ejecutivo.


Ahora, en cambio, sabemos que del total de las fincas 18 535 se tratan de templos o dependencias complementarias de los mismos, y 15 171 a fincas con otros destinos. Es decir, menos de la mitad del patrimonio es estrictamente religioso, el resto pueden ser fincas, garajes, edificios de viviendas, …

La Iglesia registró 4 075 bienes del listado, aportando la certificación eclesiástica y otro título de propiedad. Los restantes, 30 245 en concreto, fueron inscritos únicamente por la certificación eclesiástica, a pesar de que algunos no fuesen templos.


La Mezquita de Córdoba, la Giralda y la Catedral de Zaragoza o la de Sevilla son algunos de los monumentos emblemáticos que la Iglesia Católica ha inmatriculado por apenas unos euros.


Desde una asociación que lucha por recuperar los bienes que la Iglesia Católica ha inmatriculado advierten de que el númeri de bienes podría ser mucho mayor, ya que muchas inmatriculaciones incorporan bajo una misma propiedad varios inmuebles. Además, desde Recuperando, advierten de que muchas de las fincas están siendo vendidas, por lo que se está produciendo un proceso irreversible.


Durante la dictadura franquista y más tarde con el Gobierno de Aznar, La Iglesia Católica encontró en la acción de inmatricular el instrumento perfecto para incrementar su patrimonio inmobiliario a base de cementerios, pisos, huertos, parroquias y otro tipo de propiedades que hasta ese momento pertenecían al pueblo o a particulares.