Es bien sabido la gran represión que sufrió el pueblo español durante los casi cuarenta años de dictadura, en el que durante los años 1939 a 1956 ejecutó a un total de 2.238 republicanos frente a un paredón al que le pusieron el nombre España, para ser finalmente enterrados todos ellos en el cementerio de Paterna, en el que sólo en este cementerio hay más de cien fosas comunes, algunas de ellas con más de doscientos muertos.

Del total de enterrados, hasta ahora, tan sólo se ha conseguido desenterrar a 552 víctimas de la represión fascista en España.

La España “de Franco” además de los fusilamientos, se extendió en “cárceles, campos de concentración, bebés robados, apropiaciones, trabajo esclavo y exilio”, un infierno al que los españoles se vieron evocados durante la dictadura.

La Justicia española ha rechazado abrir cualquier tipo de investigación debido a la Ley de Amnistía, esa ley que promueve una falsa “reconciliación” nacional, y para lo que ha servido es para que los crímenes del franquismo y sus verdugos sigan impunes hasta el día de hoy, en el que gracias a esta ley, el torturador Billy el Niño mantiene sus condecoraciones.

Mientras tanto, el PSOE se limita con su cortina de humo con la exhumación de Franco, trasladando sus restos (si el Tribunal Supremo se lo concede) del Valle de los Caídos a la catedral de la Almudena, cambiando un lugar de peregrinación de los fascistas por otro, y sin embargo, el partido de Pedro Sánchez se niega a modificar la Ley de Amnistía para permitir que los crímenes del franquismo sean juzgados, manteniendo, así, su impunidad.