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Fuente: El periódico de Aragón

Hace poco más de un año el pleno del Congreso aprobó la exhumación del cadáver del dictador fascista Franco del Valle de los Caídos, pero progresivamente se ha ido alargando.

La legislación actual no pone nada fácil este proceso, a pesar de la existencia de una ley de “Memoria Histórica”, la misma que permite vanagloriar el franquismo a la vez que condena esos viejos “rojos” que pretenden reavivar épocas pasadas.

Para realizarse sin dificultades debería haber un acuerdo entre el Gobierno y la familia del dictador, pero para sorpresa de ninguno esa situación no se va a producir, el proceso deberá ir mucho más allá: se requerirá la intervención de la Iglesia e incluso el trámite podría llegar hasta la Santa Sede -gran colaboradora siempre del franquismo- sino se resolviese por dicho acuerdo.

Ante esta situación vergonzante y las dificultades legales que supone la exhumación del dictador, se muestran dos caras totalmente opuestas. De un lado, los fascistas que, encabezados por la Fundación Nacional Francisco Franco han llamado “a un nuevo alzamiento” para que los restos ni la memoria del dictador se toquen.

Frente a ellos, la mayoría de la ciudadanía, que reclama respeto y una ley de Memoria Histórica que no se ría del legado de cientos de trabajadores que dieron su vida por una España del progreso, en lucha contra el fascismo.
Para acabar con la humillación que supone para las víctimas del franquismo seguir conviviendo con simbología fascistas, con sus muertos desaparecidos en las cunetas, o con un monumento inmenso que sigue reivindicando a pesar de las distintas opiniones, la dictadura que arrasó nuestro país durante cuarenta años.

A pesar de que la ley la propia ley de memoria histórica establece que “en ningún lugar del Valle de los Caídos podrán llevarse a cabo actos de naturaleza política, ni exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas o del franquismo”, Movimiento por España convocó una manifestación para exigir que no se retiren los restos del dictador Francisco Franco y Primo de Rivera.

Justo cuando se cumplen 82 años del golpe fascista que dio lugar a tres años de guerra civil, Juan Chicharro, presidente de la fundación fascista llamó a un nuevo alzamiento

” El 18 de julio de 1936 más de media España se alzó en armas para defender la integridad de nuestra Patria y las raíces cristianas de nuestra nación ante la inminente revolución comunista que amenazaba la propia existencia de España (…). Hoy, llamo a un nuevo alzamiento, al alzamiento de nuestras familias, de ser siervo del que nos rodea, del que nos necesita, alzamiento a la lucha por el encuentro de la verdad, la verdad que nos hace libres y nos hará felices”.

Solo hay una verdad y es que en España el fascismo continúa en aumento, con la impunidad de la justicia y de los grandes partidos de este país, mientras organizaciones como Hogar Social Madrid, como la Falange, como los bancos de alimentos “patrióticos” consiguen organizar y ennublecer los intereses de familias trabajadoras.

Impunidad por un lado, que parece nivelarse con el aumento de la represión. Por el otro lado de la balanza, como si de un juego de equilibrio se tratara, mientras Franco parece ser más intocable que el Rey, poco se preocupa el gobierno de Sánchez de que empresas como Amazon – de capital extranjero, por cierto – mantengan en situación de semi-esclavitud a sus trabajadores, o que su empresa “pública” AENA, saque beneficio a costa de las condiciones laborales de sus trabajadores.

La justicia tiene una doble vara de medir y hoy en España, el gobierno vuelve a hacer el ridículo en otra de sus grandes gestas de marketing, poniéndole una alfombra roja al fascismo, para que siga actuando con total impunidad.

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