La situación de la cadena de supermercados Dia va empeorando a medida que pasan los días. La empresa asegura que su deuda financiera neta a dia 31 de marzo se eleva a 2.377 millones de euros. Tras el cambio de la normativa contable, la empresa se vió obligada a contabilizar todos los gastos de alquileres y leasing de flotas, concluyendo que el impacto tras la respectiva modificación es de una cifra aproximada de 675,5 millones, por lo que sin ella la deuda sería de 1.702 millones.

Aún así, Duff & Phelps, la firma contratada por LetterOne para valorar la compañía, asegura que si se contabiliza además la deuda fuera de balance, este importe sería en realidad de 1.991 millones.

La empresa justifica la deuda exponiendo que es causada por el descenso del resultado operativo, el deterioro del capital circulante y el reducido volumen de financiación comercial;  es curioso ver cómo en cambio la empresa Duff & Phelps mencionada anteriormente declara que verdaderamente no disponen de información suficiente para cuantificar los importes correspondientes a cada una de las partidas de deuda neta ajustada, y que tras conversaciones con la cadena aseguran que Dia no dispone de justificación alguna de la deuda.

Los cerca de 27.000 trabajadores de la empresa continúan en vilo y ya han manifestado su inquietud ante la incertidumbre de la situación. Cada vez que se habla de estrategia los trabajadores se “echan a temblar” ante la amenaza de reducción de plantilla. La empresa, pese a los intentos de tranquilizar a los trabajadores, no está poniendo sobre la mesa cuál es el plan a seguir y esto comienza a notarse en bolsa: las acciones de Dia continúan cayendo, así como Dia ganó en el último curso un 37% que el anterior. Solo hay una certeza: si alguien sale perdiendo, van a ser los trabajadores, si alguien sale ganando, serán los empresarios.