Foto: Reuters

 

 

La escalada bélica entre el gobierno de Israel y las milicias islamitas continúa creciendo. Esta nueva cadena de enfrentamientos comenzó con la muerte de dos milicianos, creando un clima de alerta, que ha llevado a Hamás a decidirse por una fuerte ofensiva: el lanzamiento de 180 cohetes sobre territorio israelí, causando heridas a 23 personas. La respuesta ha sido el bombardeo de supuestos asentamientos de grupos islamistas en la Franja, afectando por igual al resto del pueblo con un saldo de tres palestinos muertos y una treintena de heridos.

 

Estos ataques sorprenden dentro del clima pacífico que se estaba anunciando. Este mismo jueves, las milicias asentadas en Gaza declararon el alto el fuego a la espera de que el Gabinete de Seguridad de Israel diese su ratificación. Hemos de recordar que este alto grado de conflictividad y enfrentamiento que ha sido registrado desde finales de mayo, no se vivía tras la firma del anterior alto el fuego.

 

Este martes, el ejército de Israel interpretó que una de las brigadas de Hamás podía atacar a uno de sus destacamentos por lo que no dudó en abrir fuego contra lo que era un puesto de vigilancia. La estrategia israelí es siempre la de atacar y aplastar el mínimo indicio de ofensiva. Arremetiendo contra islamistas y civiles, el clima de miseria y guerra que crea lleva a la desesperación y el descontrol de la zona. El ejército de Hamás no se queda atrás: la noche del miércoles lanzó una lluvia de cohetes sobre la Franja, asegurándose de que cayesen solo en territorio israelí. Mientras los dos bandos se enfrentar encarnizadamente por el control de la zona, las imagines del pueblo gazatí son las de unos refugios llenos y unas poblaciones arrasadas por los bombardeos.

 

Destacamos también que, pese a todo, las negociaciones por la “paz” continuaban, el jefe de inteligencia militar de El Cairo, Kamal Abbas, y el enviado regional de la ONU llevaban a cabo estas negociaciones. Sin embargo, una bomba explotada a 40 km de la ciudad de Gaza ha sido la excusa elegida para poner fin al encuentro. Después de esto, Israel destrozó un bloque de cinco plantas al norte mismo de la capital de la Franja, aludiendo que pertenecía a organizaciones de Hamás, aunque France Presse informa que albergaba oficinas y un centro social.

 

Los continuos bombardeos, las poblaciones arrasadas, los heridos, las muertes y violaciones, etc.: esta es la realidad de la Franja de Gaza, un territorio que, pese a los tres años de tregua, no ha conseguido liberarse de las tensiones y que se prepara para otra guerra.