El líder supremo iraní, Ali Jamenei, criticó en el trascurso del rezo de ayer a Donald Trump, al cual definió como un payaso y añadió que los enemigos del país han aprovechado el derribo del avión para dañar a los Guardianes de la Revolución.

En oposición, a las opiniones que entendieron que podría hacer algún tipo de crítica interna, el líder político y religioso de Irán, tras el fatal fallo cometido por sus sistemas defensivos antiaéreos al creer erróneamente que se trataba de un misil de Estados Unidos cuando en realidad se trataba de un avión comercial, estableció el cierre de filas.

El ayatolá pronunció el nombre de las 176 personas fallecidas, tardando 45 minutos, del “amargo accidente que ha quemado nuestros corazones”. El 8 de enero, el ejercito iraní derribó, tras una mala interpretación según sus fuentes internas, un avión de pasajeros ucraniano y después no asumieron el fallo hasta que las presiones internacionales no fueron agobiantes.

El ayatolá se consternó del trágico y triste incidente y solicitó la modificación de algunos aspectos para evitar este tipo de situaciones. Aun así, estableció inmediatamente que “las protestas por la caída del avión no han hecho más que ocultar el martirio y gran sacrificio de Qasem Solemani”, General de los Guardianes de la Revolución que fue asesinado por un dron americano días antes del ataque al avión en el aeropuerto de Bagdad.

Según el líder supremo, la voz del pueblo iraní está sufriendo la manipulación de la prensa de Estados Unidos y Reino Unido. La comparecencia de Jamenei ha provocado mucho revuelo. Se trataba de la primera comparecencia en 8 años que el ayatolá realizaba, hablando a los fieles en la oración del viernes, en la cual se habían conglomerado miles de religiosos.

La última vez que había hablado a los iraníes en 2009, fue en el contexto de las manifestaciones del Movimiento Verde, cuando varios miles de personas salieron a las calles para rechazar la proclamación como presidente de Mahmud Ahmadineyad.

También lo realizó en 2012, en el contexto de la primavera árabe que se acercaba a Oriente Medio, cuando Irán vio cuestionar su estatus en la zona. La puesta en escena era la común en este tipo de acontecimientos. El complejo estaba repleto de banderas de EE.UU y de Israel para que el público pudiera pisarlas. Por los altavoces se escuchaban proclamas como “americanos, empaquetad” y “América, fuera de aquí”.