El presidente de Mercadona, Juan Roig, ha reivindicado la figura del empresario y la fortaleza de la economía española, pero ha advertido de las consecuencias de la situación política y la tensión secesionista en la dinámica de desaceleración“El lío político y autonómico nos hace estar más acojonados, pero la economía va”, ha afirmado en una inusual conferencia de uno de los empresarios españoles más ricos, cuya empresa tiene alrededor de 1.600 tiendas y 85.000 trabajadores. Roig ha intervenido en el Congreso anual de la Empresa Familiar con un discurso titulado “El orgullo de ser empresario”.

El industrial valenciano ha hecho también un llamamiento a los empresarios presentes a sentirse orgullosos de su condición y de mostrarlo sin tapujos. “La mala imagen del empresario se debe a dos razones: porque ha habido malos empresarios y porque no contamos nosotros lo que hacemos”. “Tenemos que salir del armario. Tenemos que salir cada uno en su ámbito (…) No tenemos buena imagen porque no salimos, pero somos los que creamos riqueza en este país, el sector público no la crea”, ha afirmado.

Unas palabras que contrastan con las incontables “peripecias” de las grandes empresas en este país, entre ellas Mercadona, que cuenta con una larga lista de despidos injustificados, salarios bajo mínimos, una persecución continua a los trabajadores y sus conversaciones privadas para localizar posibles “quejas”, etc. Por no hablar de todas las empresas chantajeadas por este monopolio comercial. Unas palabras que dejan de lado el papel de los trabajadores, que son los que crean esa riqueza, y solo ven una pequeña parte de la misma reflejada en sus salarios. Solo hay que contrastar dichos pagos con los beneficios que obtiene Mercadona anualmente, para darse cuenta de que a Roig no le conviene introducir a sus trabajadores en sus grandilocuentes discursos.

Además, en un alarde de cinismo ha afirmado que “Las empresas no nacemos para maximizar beneficios, si quisiéramos maximizar beneficios nos tendríamos que dedicar a la droga”, haciendo creer que es empresario por alma carititativa y que está ejerciendo una labor social.

Un discurso que ha realizado en una parafernalia clasista, rodeado de grandes dirigentes y empresarios, pero que es un mensaje populista y que puede llegar a engañar a mucha gente de a pie, intoxicada por los medios de comunicación. No hablará del paro forzoso que genera su modelo de trabajo, de todas las tiendas que se ven obligadas a cerrar tras la aparición de su negocio en cada día más zonas del país.