bayer y monsanto
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El glifosato es un herbicida que fue clasificado en 2015 por la Organización Mundial de la Salud como “probablemente cancerígeno para los seres humanos”. Las tierras de labranza son rociadas con glifosato. Este penetra en la tierra y se filtra al agua y cultivos. Recae en lo que comemos, bebemos y en nuestros cuerpos.

En España hay más de 100 productos autorizados para la agricultura, silvicultura, jardinería y aplicación doméstica que contienen glifosato. Entre 1974 y 2014 se han esparcido 8.600 millones de kg de glifosato en el mundo.

El glifosato se comercializó por primera vez en la década de 1970 por Monsanto con el nombre de Roundup. Bayer compró Monsanto por 62500 millones de dólares.

A pesar de que la empresa originaria de Bayer, IG Farben, fue disuelta tras los juicios de Nuremberg entre 1945 y 1946 por su colaboración con el gobierno nazi, en concreto con la utilización del gas Zyklon B usado en los campos de exterminio, Bayer se rehízo, tras tenues medidas de control y sentencias irrisorias y es hoy uno de los grandes monopolios mundiales de la industria químico-farmacéutica con más de 20 subempresas en todo el mundo.

Ahora Bayer se enfrenta a diversos juicios en los que trabajadores del campo que hicieron uso del glifosato y contrajeron cáncer, denunciaron a la empresa y les han llevado frente a los tribunales. Son cientos de casos. Cientos de personas que se enfrentan a este gran monopolio, por la muerte de personas allegadas que murieron por el uso de este producto.

Monsanto se gastó millones en hacer una publicidad amable del glifosato, del Roundup. No alertó del riesgo de este producto aún conociendo sus efectos sobre la salud, su peligro canerígeno. Es más, lo ocultó.

La OMS, Organización Mundial de la Salud, clasificó en 2015 el glifosato como “probablemente cancerígeno para los seres humanos”. Pero Monsanto conocía este detalle hace ya 35 años, ya que se han revelado estudios de laboratorio realizados por la empresa en ratones sometidos a glifosato, los cuales tenían serios daños en los riñones aún tres generaciones más tarde.

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