Uno de los dos medios que tienen los hospitales de conseguir sangre consiste en recoger en las calles sangre de voluntarios con puntos móviles.

Desde 2014 esta red está en manos de la entidad privada Cruz Roja, cuando entró en vigor un convenio que le ha reportado 41.947.242 euros en facturación por sangre. El acuerdo establecía unas cantidades de sangre con las que se proveía al Centro de Transfusiones de la Comunidad de Madrid.

Ese convenio se extingue este año, ya que se firmará de nuevo con un precio por bolsa de 68’65 euros, frente a los 67 de ahora. Trabajadores públicos de la sangre, de la asociación Adectema, denunciaron el mismo año de la firma del convenio que el convenio era fraudulento al ser un instrumento de financiación de Cruz Roja, además de que la donación y extracción era una competencia pública.

Al principio, el Tribunal entendió que la Asociación no tenía legitimación en el proceso y el tema quedó archivado. Hace seis meses, el Supremo sentenció que se admitía la denuncia. Obligó también a que se llamara como condenado a Cruz Roja junto a Sanidad. Por lo tanto, el proceso judicial comenzará de nuevo.

La entidad, ha facturado en estos seis años de convenio 41.947.242 euros a la Comunidad de Madrid. Cruz Roja defiende que no es un negocio y que han perdido en ese periodo más de un millón de euros, aunque ha declinado aportar la documentación que pruebe esas pérdidas.

A pesar de ser una entidad privada, cuando Cruz zona opera en las calles, gran parte de los gastos están pagados por las arcas públicas. Otro punto dudoso es que la entidad no ha provisto a la Comunidad de Madrid de una sola bolsa de aféresis, que es el proceso por el que se separan los componentes de la sangre, pese a que el convenio establecía que llegarían a 1.620 unidades al año.

Además, con las bolsas pactadas ha pasado igual, nunca ha cumplido con los objetivos marcados, ni siquiera cuando se rebajó la cifra a 120.000 bolsas anuales. La cifra real se ha quedado en un 9% por debajo de las expectativas.