La demanda a las entidades que hacen entrega de alimentos se ha quintuplicado desde que comenzó la crisis del coronavirus, lo que demuestra que la curva de pobreza económica va en aumento y de nuevo las familias dependen de la caridad de este tipo de organizaciones para poder sobrevivir.

Parroquias, Fundación Madrina o Cruz Roja reconocen que cada día aumenta más el número de personas en las colas de los repartos que llevan a cabo. Según detalla Cruz Roja, en un mes han atendido a 25.000 personas y se espera que de aquí a final de año la cifra aumente hasta las 150.000, lo que indica que nos acercamos a los niveles de la anterior crisis económica, ya que pasado el estado de alarma la situación económica estará lejos de mejorar.

Además, según señala Fundación Madrina, la cual lleva ejerciendo de banco de alimentos para embarazadas y madres durante 20 años en Madrid, está habiendo escasez de determinados productos como pañales o productos frescos, ya que, según expresan, no están recibiendo donaciones de empresas, como los supermercados, quiénes han dejado de lado las aportaciones que realizaban hasta el momento.

Los beneficiarios son, en su gran mayoría, peones de obras que se encuentran parados, empleadas del hogar que no pueden seguir acudiendo a las casas, inmigrantes sin papeles que temen por su situación, etc.. En definitiva, trabajadores con familias a cargo que están sufriendo el peso del estado de alarma sin nada que poder llevar a sus casas.

La Federación de Bancos de Alimentos de España (Fesbal), la cual está integrada por 7.216 entidades, señalan que están desbordados. Además, organizaciones que no se dedican al reparto de alimento señalan que reciben aproximadamente 400 nuevas llamadas al día de personas que presentan situaciones de necesidad y que deben ser derivadas a dichos bancos de alimentos.