Arrimadas emerge como el recambio natural, pero no se puede descartar la opción de Garicano.

Albert Rivera anunció su dimisión el lunes por la mañana, tras reunirse con la ejecutiva del partido en la sede de Ciudadanos, en la madrileña calle de Alcalá. De esta forma, Rivera renunció a la presidencia de Cs, al acta de diputado y también a su continuidad en toda actividad política después de 13 años.

“No voy a ser el presidente de las familias como he dicho estos días, pero sí mejor padre, mejor pareja, mejor hijo, mejor amigo, que es lo que creo que se merecen”, declaró.

Al margen de esa voluntad de no aferrarse al cargo tras un resultado calamitoso, no puede obviarse que entre las razones de peso de su repentino adiós está el hecho de que Rivera era consciente de que una parte muy importante del partido le responsabiliza directamente del fiasco.

El primer paso de Cs tras la marcha de Rivera ha sido disolver la ejecutiva. El siguiente, será que el consejo general, máximo órgano de gobiernos entre congresos, y que está presidido por un dirigente con mucha experiencia, que es Manuel García Bofill, apruebe la constitución de una gestora (formada por unos quince miembros) que pilote el partido hasta la celebración de una asamblea extraordinaria dentro de cuatro meses. Un cónclave del que deberá salir la nueva presidencia y,seguramente, un nuevo discurso y estrategia.

Aunque la mayoría de la ejecutiva estaba este lunes aún digiriendo el trance, ya se apuntaron los primeros movimientos sucesorios. Inés Arrimadas, portavoz parlamentaria, es la figura a la que todos miran y que cuenta de momento con los principales apoyos internos.

Abierta la carrera sucesoria, Inés Arrimadas es la “sucesora natural”, según varias fuentes de peso consultadas, y cuenta con los principales apoyos internos. Begoña Villacís, vicealcaldesa de Madrid, será con toda probabilidad su número dos para la lista al congreso. Arrimadas tiene, además, el respaldo del principal dirigente crítico con Rivera, el jefe de filas en Europa, Luis Garicano: “Inés sería una candidata excelente y tendría todo mi apoyo”, anticipó el economista.