El fiscal suizo Yves Bertossa investiga desde el verano de 2018 una donación multimillonaria que recibió Corinna Larsen desde una cuenta suiza vinculada a una fundación panameña.

La defensa de la princesa Corinna asegura que esta donación se trata de un regalo de el rey emérito Juan Carlos I.

La transferencia, de 65 millones de euros, fecha de 2012 y la investigación se abrió en verano de 2018, después del hallazgo de documentos donde se reflejaban los pagos en registros que hizo la Fiscalía Suiza. Este pago proviene de una fundación cuyo patrimonio se compone de una donación de 100 millones de euros realizada en 2007 por el ministro de Finanzas de la casa real de Arabia Saudí, cuando gobernaba el ya fallecido rey Abdalá bin Abdulaziz, que guardaba una gran relación con el monarca español.

La donación se ingresó en una cuenta en el banco privado suizo Mirabaud, a nombre de la entidad panameña Lucum, de la que Juan Carlos I era el único beneficiario. Tras establecerse el vínculo entre Arabia Saudí y el rey emérito, la fiscalía suiza investiga si esta donación obedece a un blanqueamiento de capitales provenientes de una comisión relacionada con la adjudicación de las obras del AVE de La Meca a una empresa española.

En octubre de 2011 se adjudicó el contrato del AVE a La Meca a un consorcio español, y en enero de 2012 se firmó el contrato en Riad para el proyecto bautizado como el AVE del desierto por más de 6.700 millones de euros.

Años más tarde, el 11 de julio de 2018, salen a la luz las grabaciones en las que Corinna Larsen (cuyos abogados piden que sea nombrada como “Corinna zu Sayn-Wittgenstein”) afirma que Juan Carlos I la usó de testaferro para ocultar patrimonio y en las que le acusa de haber recibido comisiones millonarias por haber posibilitado la adjudicación del AVE en Arabia Saudí.

Se trata de unos audios realizados en 2015 por el ex comisario de la Policía Nacional José Manuel Villarejo, actualmente en prisión preventiva.