Aunque mejor habría que decir la sandez de la gente que ha tomado en serio, o tolerado al menos, este movimiento “filosófico”.

Tras cinco siglos de duro esfuerzo, construyendo todo un sistema metodológico para la Ciencia, sacando a Occidente de la oscuridad, en base a la Lógica, la Razón y, en suma, a partir de Filosofía real y experimentación, llegan unos listos y dicen que no hay nada concreto y definido… Y se quedan tan anchos.

¿Resultado? Entre otros, que se imponga el “todo vale” y la tolerancia total – algo que ha derivado paradójicamente en la nefasta dictadura de la corrección política – de forma que cualquier postura, por nimia o estúpida que sea, resulte reivindicable.

De esta forma, algo tan básico como la Conciencia de Clase y la Lucha de Clases – un absoluto social – se pierde diluido en cien mil causitas menores; cada individuo metiendo en la agenda política su carencia particular, mandando al garete la lucha común, pero bajo la falsa apariencia de unidad que otorga ese empalago del “qué buenos y solidarios somos todos”.

Arrojemos de una vez al olvido este producto de la pereza intelectual, este excremento pseudo-filosófico.

Porque ya huele.

Por Javier Ballstoucher.