La medida de cancelar la actividad docente, la cual ha afectado a más de un millón y medio de alumnos, derivada de la “contención reforzada” que se está aplicando en zonas como Madrid, La Rioja y País Vasco ha generado muchas inquietudes entre aquellos trabajadores que no tienen con quién dejar a sus hijos.

La medida de cierre de colegios se ha adelantado a la aprobación de medidas para fomentar la flexibilidad en las empresas que todavía se están estudiando por parte del Consejo de Ministros. Sin embargo, la legislación recoge una serie de opciones a las que se pueden acoger los trabajadores para efectuar la conciliación del ámbito familiar y profesional.

Entre dichas opciones se encuentra el teletrabajo, el cual está recogido en el artículo 34.8 del Estatuto de los Trabajadores y no afecta ni al sueldo del empleado ni a la empresa, ya que esta sigue funcionando; y la adecuación del horario, recogida en el mismo artículo del ET, es conocida como “jornada a la carta” y se presenta como una opción que debe negociarse con la empresa, aunque una respuesta negativa por parte de esta sin estar justificada podría llevarse a tribunales.

Entre otras medidas está la conocida reducción de jornada, la cual sí supone una rebaja del salario al ajustarse proporcionalmente con las horas trabajadas. No obstante, con esta opción el trabajador tiene derecho a la concreción horaria y se podría comenzar y terminar según las necesidades concretas de la persona que lo solicita.

Por otro lado, existe el permiso retribuido que permite una ausencia justificada, pero sin retribución económica (exceptuando deberes de carácter público o personal), aunque si se tratara de una cuarentena o un aislamiento la Seguridad Social podría considerarlo una incapacidad temporal. Finalmente, se debe señalar que las empresas no pueden obligar a sus empleados a recurrir a sus días de vacaciones.