Una profesora de California, EEUU, que da clase en el colegio Glen Park de San Francisco se ve obligada a pagar a su propio sustituto al darse de baja debido a un cáncer de mama. Esto es consecuencia de una ley que existe en California desde 1976, donde existe una cláusula especial que estipula que pasados los primeros diez días, los que están reconocidos al año, se reducirá la cantidad recibida por los profesores estando de baja.

El sindicato de profesores (UESF), un sindicato amarillo encargado de este sector, tras todo esto, ha llegado a la conclusión de que hay que mejorar el convenio respecto a este tema el próximo año y su presidenta, Susan Solomon, afirmaba así: “El sindicato UESF está consultando con nuestros miembros sobre sus prioridades para las negociaciones de los convenios del próximo año. Como siempre, esperamos hacer mejoras en esta y otras partes de los contratos”.

Esto demuestra la incapacidad de los sindicatos amarillos y la dejadez de estos respecto a mejorar la situación de los trabajadores, pues sin un caso tan llamativo como este ni siquiera se habrían percatado de esta mala situación. En teoría su finalidad es mejorar las condiciones laborales de los trabajadores en todo momento y no esperar a casos extremos, demostrándose la burocratización de los sindicatos en EEUU, cosa que se repite sistemáticamente en todos los países capitalistas como España, China o Rusia.

Estados Unidos, baluarte del capitalismo, se vanagloria de su poder económico y de ser el paraíso de la libertad. Sin embargo, en cuanto a derechos sociales y laborales se refiere, no se cubren ni las necesidades más básicas ni como personas ni como trabajadores, exceptuando a quienes tengan suficiente dinero. Esta es la realidad del “bienestar” de la primera potencia del mundo que tanto expolio, hambre y guerras ha causado en el mundo.