La decisión se ha tomado tras un acuerdo in extremis entre los operadores y el Ayuntamiento.

Pese a que todavía siguen a la espera de que se permita el baño recreativo, los operadores de los chiringuitos de la playa de Barcelona podrán abrir este verano para ofrecer un servicio “imprescindible” y que “evita la proliferación de la venta ilegal en las playas que puede traer consecuencias graves a nivel sanitario”.

Se ha optado por aplicar a estos locales también la rebaja del 75% de la tasa de terrazas que se ha facilitado a los bares y restaurantes de toda la ciudad. Solo que en este caso afecta al total de la actividad temporal, de manera que la suma es mucho más importante.

Por otro lado se han contemplado nuevas medidas para adaptar el servicio a la situación, ampliando las terrazas para respetar la distancia de seguridad y se extenderá el servicio a hamacas y tumbonas del resto de la playa. Solo 11 de los 15 chiringuitos de la zona se han acogido a estas condiciones, y aquellos que ya hubieran montado el establecimiento antes del estado de alarma abrirán sus persianas dentro de una semana aproximadamente.

El Gremi de Restauració de Barcelona ha celebrado este pacto que devuelve una actividad económica importante en cuanto a impacto económico y de servicio a la ciudad, sin embargo, Cataluña y en especial Barcelona siguen siendo de las regiones de España más castigadas por el coronavirus junto con Madrid.