Cerca de un millón de franceses han salido a las calles para expresar su negativa a la reforma de las pensiones, establecida por el primer ministro francés Emmanuel Macron.

Alrededor de quinientos mil franceses han protestado en más de setenta ciudades, según fuentes policiales. A este número, se le añaden los 250.000 manifestantes en París, según la CGT. Había 245 manifestaciones convocadas.

En París, donde se encontraban 6.000 policías y gendarmes, se produjeron incidentes aislados cerca de las cuatro de la tarde, provocados por quintetos radicales, los conocidos “Black block”.

Sobre las 17 horas las fuerzas de seguridad habían detenido a 87 personas. Destacan otros altercados en ciudades como Lyon, Rennes o Nantes. Esta es la primera convocatoria de huelga general en el país de una serie de protestas que su fecha de duración es indeterminada.

De hecho, ayer siguieron los incidentes en los transportes y muchos colegios cerraron, cerca de un 70% suspendieron las clases. Varios sectores estratégicos quedaron suspendidos, un 90% de trenes de larga distancia anularon sus servicios, al igual que un 80% de cercanías y el cierre de 11 líneas de metro en París.

El presidente francés quiere unir los cerca de 40 planes de pensiones establecidos en el sistema de pensiones en un único sistema, ya que, según Macron, fomentaría la igualdad entre los trabajadores. Por su parte, los sindicatos han expresado en voz de la Secretaria General de la Federación Sindical Unitaria que estas protestas son “un movimiento a largo plazo”.

Las inquietudes manifestadas por los sindicatos se establecen en que el cálculo de las pensiones se realice en virtud de las rentas ganadas durante toda la vida laboral y la anulación de los planes de prejubilación para los funcionarios en los sectores del transporte y de la sanidad.

Tras estos incidentes y tras escuchar “la rabia del pueblo francés” el gobierno ha establecido que, en estos días, patronal, gobierno y sindicatos se reunirán.