El Ministerio de Sanidad ha reconocido este viernes que los test fallidos provenientes de China no habían sido, como se pensaba, tan sólo los 8.000 que se habían repartido sin previa validación, sino que había 50.000 test más que estaban por llegar en diferentes lotes.

Los test, adquiridos de la empresa Shenzhen Bioeasy Biotechnology, ya habrían sido devueltos, según ha afirmado el propio Ministro de Sanidad, Salvador Illa, y ha añadido que se ha cambiado el pedido que debía llegar y que contenía los próximos 640.000 por otros con fiabilidad comprobada y, por tanto, con una certificación más alta.

Además, Illa ha señalado que las próximas pruebas que deben recibirse, más de 5 millones, serán revisadas antes de ser entregadas a las Comunidades Autónomas, lo cual no ocurrió con las 8.000 pruebas que fueron suministradas a Madrid. Cabe señalar que, Fernando Simón, director de Emergencias Sanitarias, ha anunciado que en breve se tendrá acceso a test que cumplan la calidad necesaria.

Ha explicado que al primer lote que llegó se le hicieron las pruebas pertinentes, motivo por el cual han sido devueltos. Éstos tenían una sensibilidad de, aproximadamente, el 30% en lugar del 80% pertinente para evitar una gran cantidad de falsos negativos.

Los trabajadores sanitarios, quiénes debían recibir estas pruebas de diagnóstico, han querido mostrar su descontento a través de un comunicado emitido por el CSIF (sindicato mayoritario del sector público) en el que se quiere hacer pública la “indignación, incredulidad y agotamiento” en cuanto a la saturación de los centros y la adquisición de dichas pruebas fallidas.

Por otro lado, también se ha querido aprovechar para hacer referencia a las declaraciones de los responsables políticos, las cuales aumentan el malestar y se ha querido recordar la necesidad de realizar pruebas a todo el personal que se encuentra en cuarentena para que, en caso de dar negativo, pueda reincorporarse a sus trabajos.