El enfrentamiento y las negociaciones constantes entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en relación a asuntos gubernamentales, ya incluso aparentan ser un hecho rutinario, como hemos podido ver nuevamente el 23 de junio en Madrid, en el que continúan las luchas de egos entre ambos líderes, frenando las negociaciones para consolidar un gobierno.

Tras el encuentro de ambos representantes el 11 de junio, Pedro Sánchez dejó caer como seguramente se pactaría con Unidas Podemos para conformar gobierno, aunque aparentemente parece que esa declaración únicamente es utilizada para calmar a sus votantes después de que éstos le dijesen “con Rivera no”.

Cuando hablamos de la actual historia de la política española que gira entorno al presidente del gobierno y al representante de Unidas Podemos, podemos abarcar la historia desde 2016 con la repetición de las elecciones donde se le dio una prórroga a Mariano Rajoy , su posterior reconciliación en 2018 permitió la “exitosa” moción de censura.  

Su fructífera amistad tras la reconciliación mencionada anteriormente abrió paso a un Gobierno corto hasta las recientes elecciones.

Aunque ahora nuevamente ha vuelto a estallar el conflicto entre ambos, y esta vez provocado por el rechazo de Sánchez a la entrada de Pablo Iglesias y otros miembros reconocidos de Podemos a su Gobierno.

Cómo se puede observar, la relación entre ambos representantes son buenas palabras y como declaró Iglesias antaño, tanto el PSOE como PODEMOS están condenados a entenderse para poder conformar un gobierno de “izquierdas”; aunque como hemos podido ver la relación amistosa no es más que una convenida fachada, en privado, es todo una lucha de sillones.