España finalizó 2018 con el precio del kilovatio-hora para los hogares en 0,1947 euros de media sin contar impuestos, una cantidad nunca vista anteriormente. El efecto es más acusado para aquellos usuarios que menos consumen, dado que en España se paga un alto porcentaje de gastos fijos que no varían dependiendo del consumo.

La diferencia de precio que sufren los españoles es, además, muy significativa con respecto a otros grandes países. Mientras en España el coste es de 0,215 euros por kilovatio-hora incluyendo impuestos, en Alemania es de 0,128 euros, en Francia es de 0,106 euros, en Italia es de 0,143 euros, en Portugal es de 0,126 euros y en Reino Unido es de 0,127 euros. Esto significa que el coste en España es casi el doble que entre los principales comparables.

Este panorama es similar con el gas natural. Aunque no está al mayor nivel de la historia, ya que depende de la fluctuación de los hidrocarburos en el mercado internacional, sí está al mayor nivel desde 2014, consecuencia de la tendencia alcista en el precio del crudo en los últimos años.

El elevado precio de la luz y el gas para los españoles en comparación con el resto de países europeos se produce mientras, por un lado, las principales compañías eléctricas (Iberdrola, Endesa y Naturgy) están logrando llevar su cotización a máximos de más de una década. Por otro lado, Naturgy y Endesa acaban de ser sancionadas por la CNMC con 25 millones de euros por alterar a su favor el mercado eléctrico.

​Esta subida de ingresos coincide con que, de las seis compañías del sector energético que forman parte el IBEX 35 (Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Endesa, Repsol, Enagás y Red Eléctrica de España), las cuatro primeras eran empresas públicas, propiedad del Estado hasta finales de los años 90. Estas empresas, tras procesos de privatización dirigidos desde el Estado, han sido asesoradas o directamente dirigidas por ex-altos cargos de responsabilidad política, incluyendo ex-presidentes del gobierno: Felipe González en Gas Natural, José María Aznar en Endesa, Elena Salgado y Pedro Solbes también en Endesa, Ángel Acebes y Manuel Marín en Iberdrola…

De por sí, la defensa de intereses monopolísticos por parte del lucrativo , y privado , negocio de la energía imposibilita cualquier esperanza de mejora en la factura de las familias españolas. La si tuación se ve agravada por el fenómeno de las puertas giratorias, que demuestra a su vez la falta de independencia de las instituciones frente a los poderes financieros en el sistema capitalista. ​