Representantes locales de poblaciones en la frontera de Alemania y Francia volvieron a abrir el sábado su entrada de Lembach (Francia) después de que estuviese dos meses cerrada por el coronavirus, para celebrar el día de Europa.

Los políticos locales atravesaron las barreras en contra de las normas estatales. Según explicaba el alcalde de Lembach, los dos territorios dijeron de manera conjunta que no aceptaban las fronteras. En las cercanías de esta ciudad francesa, en la urbe alemana de Stuttgart, un gran número de personas se concentraron contra las medidas establecidas por el gobierno para paliar los efectos del coronavirus. Al igual que en otros países, piensan que han llegado a un límite excesivo con respecto a la limitación de derechos individuales.

En declaraciones de uno de los asistentes a la concentración ha declarado que deben levantarse para dejar claro que no forman parte ni de ningún grupo marginal, ni hombrecillos verdes, ni hippies ni simpatizantes de Alternativa por Alemania- declarando que saben lo que esa sucediendo con responsabilidad, estableciéndose como “ciudadanos emancipados del centro de la sociedad”.

Una proclama que se ha repetido en otros sitios de Europa. Así como en Suiza, una multitud de personas reclamaron su oposición contra confinamientos y cierres en ciudades, así como en Berna, San Gall o Zúrich. En el país helvético están suspendidos aquellos encuentros de más de cinco personas hasta el 8 de junio.

En Polonia, manifestantes de distintas partes del país salieron a la calle para exclamar su enfado por Varsovia. Reclamaron contra las limitaciones y también reclamaron más subvenciones para las pequeñas empresas. La policía retuvo a varios integrantes por romper la normativa sanitaria y de distanciamiento social.