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Fuente: Arsenalterapeutico

La empresa Nostrum Laboratories, ubicada en Misuri, EEUU, ha cuadriplicado el precio del antibiótico nitrofurantoína, considerado esencial por la Organización Mundial de la Salud y fabricado por la compañía.

Nirmal Mulye, director ejecutivo de Nostrum, defendió la subida del precio, citando las tendencias en el mercado, y, en particular, a un aumento parecido adoptado por su competidor, Casper Pharma. “Creo que es una obigación moral vender un producto al mayor precio posible” […] “Esta es una economía capitalista y quien no sea capaz de hacer dinero no puede seguir en el negocio”, concluyó.

El caso de la nitrofurantoína es el enésimo episodio de las grandes subidas de precio de algunos medicamentos en los últimos años. Una tendencia a la que aún no se ha puesto freno y que va a seguir creciendo, ya que las farmacéuticas funcionan como cualquier otra empresa monopolista.

Durante la última década otras compañías han estado adquiriendo los derechos de medicamentos de bajo coste, sin protección de patentes y revendiéndolos a un costo mucho más alto. Esta práctica se hace habitualmente con medicamentos para los cuales no hay competencia de genéricos.

Uno de los casos más sonados de los últimos años se produjo en septiembre de 2015, cuando la empresa Turing Pharmaceuticals compró los derechos de un viejo medicamento, el Daraprim, utilizado para tratar las infecciones parasitarias en pacientes con VIH y mujeres embarazadas, y subió el precio más de un 5000%, pasando de poco más de 13 dólares a 750. Poco importa la salud y la vida de la gente para unas empresas que buscan el máximo beneficio y para unos gobiernos e instituciones que les dan su beneplácito.