La ineptitud del Gobierno de Pedro Sánchez para afrontar el independentismo catalán ha llevado al Consejo de Ministros a tomar dos decisiones meramente simbólicas, pretendiendo subrayar la voluntad de diálogo entre ambos gobiernos.

En primer lugar, el Consejo de ministros ha aprobado de manera unilateral añadir el nombre de Josep Tarradellas al Aeropuerto El Prat.  Tarradellas fue presidente en el exilio de la Generalitat entre el 1954 y el 1977, político de ERC que defendía la cultura catalana desde un prisma no separatista; también abogó por una política de diálogo y de integración de Cataluña en España.

Asimismo esta decisión, cargada de simbolismo, ha buscado cubrir de manera superficial la mala gestión de El Prat, donde multitud de empresas como EULEN rebajan el sueldo a la par que aumentan la jornada a sus trabajadores, viéndose forzados a hacer continuamente horas extra por una miseria a causa de la falta de personal.

En segundo lugar, el Consejo de Ministros ha decidido condenar al consejo de guerra que aprobó la ejecución de Lluís Companys, presidente independentista de la Generalitat entre el 1934 y el 1940, exiliado y capturado en Francia por la Gestapo a petición de la policía franquista y fusilado posteriormente tras la aprobación explícita de Franco.